miércoles, 6 de julio de 2011

¿Ejemplo?, definitivamente.

Una mujer, una madre, una heroína, que a pesar de todo encuentra el lado bueno de la vida, y sigue adelante, con gracia y mucha fuerza de voluntad, pero lo más importante, con amor…
Una mujer de la cual desconozco su nombre, pero el simple hecho de verla y escucharla me alientan a seguir y a darme cuenta de que hay cosas que son muchísimo peores, y aun así ELLA SIGUE.
Esta madre tiene tres hijos con deficiencia mental, tres pequeños, sus tres bebés, o como ella los llama, sus chanchos hermosos. Pequeños afortunados “niños” que tuvieron la suerte de tener a esa heroína en su vida, quien se desvive por ellos y no bajará jamás los brazos. Niños de aproximadamente 20 años con toda la inocencia de cualquier infante.
Esta madre, sube diariamente al colectivo a vender pochoclos o lo que fuere, para ganar algo más de dinero por los remedios de sus hijos, y siempre los alienta y les canta, o los mantiene cerca de la gente, porque lo último que ella quiere es que la sociedad tema a sus “pequeños”. La mayor parte de las personas la consideran una loca, porque grita, porque canta, porque se ríe, porque habla con cualquier persona, pero no integran la idea de lo difícil que puede llegar a ser su vida, y que con alegría y esperanza todo se puede llevar a cabo.
No conoceré el nombre esa mujer, pero si su historia, porque yo fui una de esas personas desconocidas con quien ella habló. Admirable, realmente lo es. Esa mujer me contó tantas cosas, algunas con las lágrimas en los ojos y a punto de soltar el llanto, me contó cómo vivían hace tan solo tres años, en el interior sin ningún medio de transporte cercano, y teniendo que caminar ella con sus tres chanchos a cuestas unos 10 o 20 kilómetros, todo dependiendo del capital que poseía en ese día.
Y así ella sigue, ella lucha, ella gana, ella tiene todo lo que necesita y lo que ama… sus hijos.
Una mujer, una madre, una heroína, que a pesar de todo encuentra el lado bueno de la vida, y sigue adelante, con gracia y mucha fuerza de voluntad, pero lo más importante, con amor…

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